Día
12 julio
Sobre
nuestra vida contemplativa
La
misa fue en francés. Una preciosa liturgia, como lo saben hacer
los de lengua francesa. Había canadienses, argentinos, checos
participando en el coro, además algún francés.
Presidió el vicario del Congo Fr. Jean-Rufin Munkuomo. En la
homilía indicó que en el Congo hay muchos enfermos que
curar, muchos demonios que expulsar y, por lo tanto, es un lugar adonde
deben ser enviados los frailes, como lo fueron los discípulos
de Jesús. País bouleversé, con respondabilidad
muy clara de los políticos.
De diversas
partes de la Orden se ha insistido en que este capítulo dé
un protagonismo especial a nuestra contemplación. Por eso,
en estos días de reflexión previos a los días
de decisión, se ha dedicado la mañana de hoy a plantearnos
cómo es y cómo debe ser nuestra vida contemplativa.
Ayer el ponente habló de la globalización, pero insistió
en que la reacción nuestra ante ese fenómeno ha de pasar
por el estudio y la contemplación, y al ser nosotros dominicos
-él no lo era - es algo que tenemos en las entrañas
de nuestro ser. Vayamos, pues, a la búsqueda de nuestro ser:
"operari sequitur esse". Así lo están haciendo,
nos decía ayer un buen fraile comprometido en esa teología,
los frailes más significativos que han desarrollado la Teología
de la Liberación.
Fr.
Paul Murray, irlandés, profesor en el Angelicum, teólogo
y poeta, tuvo la ponencia sobre "Recuperar la dimensión
contemplativa". El título es una declaración. Algo
se ha perdido del aspecto contemplativo de nuestra vida.
En "Vitae
fratrum" se habla, decía el ponente, de un fraile que
había estado a punto de perder la fe a causa de la excesiva
contemplación. Parece que no es el caso de los frailes de hoy.
Si bien Humberto de Romanis se quejaba de los frailes que se dedicaban
a la contemplación y no se podía contar con ellos para
nada. ¿Qué contemplarían?.
Como
suele suceder en casos semejantes, los problemas surgen ya al querer
precisar qué entendemos por el término "contemplación"...Cita
el ponente a Hugo de san Víctor, que dice que "entre lo
que un hombre ha de ver en la contemplación y escribir en el
libro de su corazón" están "las necesidades
de su prójimo". El dominico, continúa Paul Murray
citando a un autor antiguo, "primero vea, después escriba,
entonces vaya en misión...Lo que necesita primeros es estudio,
después reflexión en el corazón y finalmente
predicar".
Tres
apartados desarrolló: Contemplación, una visión
de Cristo; contemplación, una visión del mundo; contemplación
una visión del prójimo.
Para
el primer apartado se dejó llevar por lo que dice un autor
dominico, Juan de la Cruz en su libro "Diálogo",
del s.XVI. Lo que manifiesta sobre todo el libro es que la vida de
contemplación no es de una élite, como se creía
en aquel tiempo, sino que está abierta a todos, porque no es
nada distinto de profundizar en el evangelio..., y a orar con sencillez,
sin normas rígidas. Hay que sentirse libre para orar como se
sintió santo Domingo, esa libertad en la oración es
una de sus primeras características. Contemplar la humanidad
de Cristo, como quería santa Teresa en contra de otros "maestros"
espirituales, es el objeto primero de la contemplación.
Contemplación,
una visión del mundo. Ejemplos, santo Domingo, santa Catalina,
santo Tomás, Lacordaire. Éste dijo que al hacerse fraile
"nunca perdió de vista el mundo". Congar dice "
sólo hay una cosa que es real, una cosa que es verdadera, entregarse
a Dios". Ya Humberto de Romanis decía que para entregarse
a la predicación había que ser un "orador".
(O sea, alguien que ora, no alguien que perora). La contemplación
nos ayuda a ser lo que somos, y lo que somos lo somos en el mundo.
Sólo desde la contemplación somos libres de espíritu
y pensamiento para conocer el mundo. Y es que el Dios contemplado
es el Dios encarnado, presente en el mundo. Para Chenu "el mundo
es el lugar donde la palabra de Dios tiene significado".
Contemplación,
una visión del prójimo. Amor es la palabra. Sin amor
no hay contemplación cristiana y sabemos lo que dice san Juan
sobre el amor a Dios y al prójimo. Tras la contemplación
nocturna santo Domingo pasaba por el dormitorio para cubrir a los
frailes enfermos que dormían... "Sólo la naturaleza
humana es un verdadero altar", dice Congar. Esto está
en la tradición dominicana, santa Catalina o Bartolomé
de las Casas. El silencio va unido a la contemplación, pero
no el silencio cobarde, que denunciaría Catalina de Sena, que
no grita la injusticia contra el hermano.
Conclusión:
Siendo novicio, dice el ponente, pregunté a un padre grave,
¿cuál es el secreto de la contemplación dominicana?
Me respondió: "no se lo digas ni a jesuitas ni a carmelitas,
el secreto es el evangelio. Puedo además decirte las dos leyes
fundamentales de nuestra contemplación: primera, orar y segunda,
continuar orando".
Hubo
preguntas de interés, como señalar que había
faltado insistir más en la oración comunitaria, a pesar
de que habló de la "fraternidad contemplativa"; y
sobre todo ¿Cómo llevar lo dicho a decisiones capitulares?
Esta última queda para los concienzudos vocales que darán
ordenaciones, recomendaciones sobre los aspectos legislables de la
dimensión contemplativa de nuestra vida. Veremos.
Por la
tarde continuó el proceso de búsqueda del fraile que
ha de ser maestro de la Orden. Al final de la jornada, los presidentes
de los grupos lingüísticos entregaron a Fr. Timothy los
nombres que su grupo quiere que sean considerados mañana en
el tractatus (o discernimiento de los candidatos). 