15 de julio
Domingo,
día de excursión
Otro
día que amanece espléndido. Sigue la liturgia solemne,
en inglés. La misa especialmente solemne. Ayudó a
la solemnidad el coro de la parroquia de San Pío V, que regentan
los frailes. Destacó la solista rebosante de voz y de entusiasmo.
También Fr. Brian Pierce, acompañándose de
la guitarra y dejándose acompañar también del
clarinete de Fr. Marchionda. En la homilía del definidor
de la provincia de California fue ampliamente citado Fray Bartolomé
de las Casas. Él se atrevió a alzarse contra las autoridades
para defender, como buen samaritano a los indios, ¿hay ahora
algún Bartolomé de las Casas para defender a los excluidos
de autoridades políticas, tan duras con ellos como los conquistadores?
Al
salir de misa, nos esperaban los diversos autocares según
una lista previamente establecida. Y nos pusimos en marcha hacia
Boston. Siempre por una autopista que atraviesa un paisaje llano,
totalmente verde, con tantos árboles que parece una selva,
si bien domesticada.
En
Boston algunos fueron a ver el museo de bellas artes, otros directamente
al convento de Saint Stephen de Dover, la mayoría a la Universidad
de Harvard. Un estudiante guía nos fue conduciendo por los
sitios más significativos de la universidad. Nos animó
diciéndonos que no era necesario ser muy inteligente para
entrar en Havard, si bien habría que tener alguna habilidad
deportiva. También otra pequeña condición:
disponer de $35.000 al año.
Vimos
el centro de los estudios científicos. El edificio más
bello es el Memorial de los alumnos de la Universidad muertos en
la guerra "por defender la unidad de la patria". La torre
del edificio fue quemada por estudiantes en el setenta. Acaba de
terminarse su reconstrucción.
Y la
biblioteca. La segunda de EE.UU., después de la del Congreso,
y la mayor entre las académicas. El estudiante decía
que allí hay muchos libros... sucios y húmedos...,así
que apenas es utilizada por ellos.
Por
todos los sitios se encuentra la palabra "veritas". Y,
por supuesto, en el escudo de la Universidad. Sin embargo, sigue
contando el estudiante, ante la estatua de su fundador Harvard,
hay varias mentiras reflejadas en la estatua: ni él fundó
la universidad, ni se fundó en la fecha que se lee en la
estatua, ni el señor representado en bronce es el fundador.
Algunos entraron en el museo de la universidad, donde se puede admirar
la imagen más antigua de santo Domingo.
Todos,
los del museo y los de la universidad, nos dirigimos en los autocares
al convento de Saint Stephen a las afueras de Dover, de esta provincia
de San José. Atravesamos lugares tan bellos, en tan bella
tarde, que el conductor prefirió no llevarnos por el camino
más recto (algunos dicen que se equivocó). El convento
fue casa de noviciado y también de los estudiantes de filosofía.
Si no fuera un tópico habría que calificar el lugar
de "paradisíaco". Ahora es casa de espiritualidad.
Y espiritualmente se inició nuestra presencia en ella: con
el solemne canto de vísperas.
Luego
continuó la espiritualidad de la fraternidad, estimulada
por una bien surtida y bien bañada barbacoa al estilo americano,
que aquellos frailes prepararon para todos, en torno a una piscina,
tan espiritual también que tenía forma de cruz. Se
nos hicieron cortas las tres horas que estuvimos allí. ¡Gracias,
frailes de San Esteban! 