21 de julio
Los
sábados, celebración de la luz
La
eucaristía ha sido la más austera de las que hemos
celebrado.¡Hasta se recitó el cántico de la
Sabiduría! Es el primer "salmo" que recitamos.
Todos han sido cantados. Hubo más momentos de silencio. Ha
sido en inglés (el silencio no). Presidió el provincial
de Australia. Junto a él otro fraile de su provincia. Se
atendió la petición del secretario del capítulo,
y se leyó un resumen de lo que dijo el sacerdote en las otras
dos lenguas oficiales (no se hizo esto con las lecturas. No porque
la palabra del predicador sea más importante que la de Dios,
sino porque se cree que los sabios capitulares ya saben de qué
va el texto, sólo con entender alguna palabra: "Moisés",
"Faraón", "Egipto", "Cafarnaún",
"Betania", "Marta", "discípulos"
).
La misa fue en honor de María. Se empezó la celebración
con el "Ave" de Lourdes. En la predicación el presidente
dijo que en Australia los frailes del lugar habían aprendido
de los españoles que estudiaban inglés allí
-los de la provincia del Rosario-, a reunirse después de
la comida para un momento de comunicación comunitaria. María
siempre nos convoca a escuchar para oírnos y oír a
su Hijo. Luego, como ella, los dominicos hemos de ser generadores
y portadores de su Palabra. Así sea.
Comentarios
diversos llegan de las comisiones. Los hay efusivos, realmente contentos
con lo que hacen. Otros dicen que se encuentran un tanto bloqueados.
Los hay que reflexionan si lo hecho vale para algo, pues con todo
lo escrito últimamente, en capítulos, cartas, etc.,
no es fácil decir algo nuevo que merezca la pena.
La
tarde fue muy distinta para unos y otros: unos tuvieron que seguir
viéndose con textos en comisiones; otros optaron por el paseo
largo, otros por la reflexión prevista, primero en la siesta
-"reflexionad en el silencio de vuestro lecho"- y luego
en la iglesia o por el campus. Estaba programado un tiempo de meditación
en común y después se tuvo la "condivisión"
de la fe y de la meditación en grupos lingüísticos.
Se dejó a los capitulares la libertad de acudir a la iglesia
y a los grupos.
De
nuevo, como el sábado anterior, la celebración de
la luz. Todo en inglés, menos la "Salve" y el "O
lumen" al final de la procesión hacia el grupo escultórico
que representa a la Virgen que entrega el rosario a santo Domingo.
Esta vez no hubo procesión individual al cirio para recibir
de él directamente la luz. Fraternalmente unos a otros nos
repartimos esa luz, que procedía del cirio, que es Cristo.
Esto también tiene un significado.
Es
de justicia agradecer el trabajo de los estudiantes dominicos. Están
pendientes de todos los detalles, participan activamente en las
celebraciones, organizan diversos actos de oración y de recreo...
En suma, ayudan notablemente al buen funcionamiento del capítulo.
