22 de julio
Nadie
echó de menos el trabajo en comisiones
El
magnífico día que vivimos hoy comenzó con un
despiste. Los domingos son días distintos. Habían
cambiado el lugar del café, y algunos se mostraban impacientes,
no se sabe si porque estaban en ayunas y faltaba el café
o porque se hacía tarde para la misa.
Este
domingo coincide con el recuerdo de Santa María Magdalena,
apóstola de los apóstoles, protectora de la Orden
y patrona de la provincia del Rosario. La liturgia eucarística
solemnísima. En inglés, con la participación
del coro de la parroquia de San Pío V, con actuaciones del
coro francés, siempre dando seriedad a la celebración,
y algunas expresiones en castellano. Y al final, letra y, sobre
todo, ritmo de África. Una preciosa canción que enalteció
los ánimos de los asistentes, que hicieron que el último
acto litúrgico fuera un aplauso. Canciones "con marcha",
acompañadas de guitarras, pianos, clarinete, campanas y la
percusión de Fr. Fausto, que tuvo su momento culminante en
la canción africana, como si hubiera mamado esos ritmos.
Esta canción final fue el broche de oro a una eucaristía
presidida por el provincial de la provincia de Inglaterra, con provincial
de Irlanda al lado. Bella homilía, que hizo reír y
pensar. Jesús deja un momento el mundo masculino de los discípulos
y se va al territorio de las mujeres, sus amigas. Quien allí
mandaba era Marta, llevaba el control de todo. Pero Jesús
desestabiliza el orden doméstico, el protagonista ahora es
él. María lo entiende, Marta no. Con su llegada hay
algo más importante que el orden doméstico, e incluso
que agasajar a Jesús, es escucharle y dialogar con él,
como se dialoga con los amigos. El pan de la palabra es más
importante que el otro pan. El presidente de la eucaristía
resumió su homilía en francés y en un español
perfectamente leído. Recibió felicitaciones unánimes.
Irlanda, unida a Inglaterra, quiso dar alguna muestra de su singularidad.
El grupo de irlandeses interpretó un canto en gaélico.
En total 80 minutos de misa. Todos felices.
Luego,
a los autobuses. Magnífica excursión por Newport.
Paseo por la recortada rivera de la bahía de esa preciosa
ciudad, mientras nos hacían ver las fantásticas mansiones
de magnates de la industria o los Kennedy o donde rodó Spielberg,
o donde estuvo Mia Farrow. También lugares visitados por
Washington y donde los separatistas recibieron ayuda francesa contra
los ingleses.
Visitamos
una de ellas, "The Breakers. El interior supera en gusto y
grandiosidad al exterior. Todo realizado a finales del siglo XIX,
con ideas y materiales venidos de Europa. Visitamos el puerto, realmente
bonito, con casas antiguas llena de sabor e innumerables barcos
deportivos, algunos fantásticos.
La
tarde se volvió más encantadora y el paisaje sensacional,
cuando nos sentamos al borde del mar para cenar productos cocinados
como lo hacían los indios antes que llegaran los colonos.
La cena fantástica, interesante el sistema de prepararla,
enterrándola en una especie de horno bajo tierra... Hasta
un fraile y una religiosa "hicieron el indio", bailando
alrededor del horno subterráneo, sólo les faltaron
las plumas. El sol lucía para tratar de superar la fresca
brisa que estimulaba el apetito. Cuando salimos hacia casa el sol
se ocultaba lentamente, llenando de color tierra y mar. En aquel
momento atravesábamos uno de los atrevidos puentes que cruzan
la bahía.
A la
provincia de San José debemos los capitulares este magnífico
día. Gracias. 