Última actualización :
2001-07-26

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Crónica
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Crónica del Capítulo General

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25 de julio

Santiago Apóstol, fiesta de España y patrono de la provincia de México.

Preside la misa el provincial de México, flanqueado por los dos definidores de la provincia. Empezó con ritmo rápido, pero enseguida adquirió uno más sereno y tranquilo. Sobre todo en la palabra del predicador, que se tomó su tiempo. Fr. Eduardo Cuenca dijo cosas bellas. Disculpó a la madre de los Zebedeos, lo único que pedía es que sus hijos estuvieran muy unidos al Señor. Alabó la fuerte personalidad de ellos al decir con toda rotundidad "sí, podemos". Ni la madre quería nada para ella ni sus hijos buscaban el propio beneficio, sino el servicio. Y bebieron el cáliz. El resumen en inglés y en francés permitió a los políglotas escuchar la homilía tres veces. La liturgia terminó con el canto con el que comenzó: "demos gracias al Señor, demos gracias". ¿Por la Eucaristía o porque, por fin, terminó la celebración después de 75 minutos?

Fr. Albert Nolan expuso el documento sobre la "contemplación". Manifestó que el ansia de la contemplación es signo de nuestros tiempos dentro y fuera de la Orden, de ahí que se constituyera una comisión para tratar sobre ella. Contemplación fiel a la tradición, con libertad, sin marcarse métodos o técnicas; y disciplina para superar arideces, sequías, perezas e hiperactivismo. Saboreando el silencio y dando sentido a la liturgia. Se preguntó cómo hacer comunitaria la contemplación, cómo crear el ecosistema en que ésta se desarrolle, o sea las casi nunca mentadas observancias regulares. Se señaló la necesidad de no pretender entrar en el misterio de Dios sin querer entrar en el del hombre, y de manera especial en el misterio de Jesús de Nazaret, tal como lo vemos en los evangelios. Ante la insistencia de un vocal en la liturgia como el momento clave de la contemplación, alguien apuntó que sí, pero con silencios para rumiar lo que se dice y canta. No es fácil distinguir la contemplación estética de la contemplación religiosa; el espectáculo, de la oración.

Segundo documento: "Vida de comunidad". Lo presentó Fr. Luis de Franca. El texto es claro y concreto. Los que lo prepararon son conscientes de que hay mucho y bien dicho en capítulos anteriores. Afirma la necesidad de la vida afectiva incluso para conocerse y conocer a los demás. Subraya la vida comunitaria, pero advirtiendo que hay que pagar un precio. Empecemos simplemente por dejarnos ver en los actos de comunidad. Y cumpliendo lo elemental de nuestra pobreza: lo que tenemos, lo que ingresamos es de la comunidad. Superar las tentaciones contra la vida común: hedonismo, soledad autista -o soledad ante internet -, adicciones y dependencias…Y el tema estrella, la "violencia en la vida de comunidad". Por supuesto violencia verbal o psicológica: palabras inconvenientes, silencios insultantes, olvidos de personas, nacionalismos, actuar en contra de las decisiones comunitarias.... ¿Seguimos con el proyecto comunitario en el que se viene insistiendo desde Oakland o decimos simplemente, sobre todo para los que argumentan que tal proyecto no está en el LCO, que se cumplan los números 6, 7 § I y II, 307, 311 § I,1º y 3º.

Y obediencia. Se debe buscar en común la voluntad de Dios, pero hay que acabar cumpliendo la voluntad de las instancias de los superiores. No puede ir la voluntad de Dios por un sitio y lo que el recto gobierno manda, por otro. Finalmente, un apartado dedicado a los hermanos cooperadores.

Fr. Brian Pierce presentó el documento sobre "las monjas". El modelo de monja dominica a partir de este capítulo será santa Isabel, la pariente de María: en ella se personifica la espera dolorosa del pueblo, que ansía la misericordia de Dios; acoge a la Palabra, portada por María; y genera a su predicador, Juan. Así la monja en el silencio, la espera y la esperanza representa la humanidad sufriente; hace de su vida un encuentro con la palabra, su vida es una lectio divina; y, desde la clausura y en ella, acoge al predicador que portará luego la palabra.

Los frailes han de prestar atención a los monasterios. También los frailes necesitamos a las monjas. No sólo atención, los frailes quieren no sólo que sean buenas discípulas o penitentes, quieren su amistad (Domingo/Cecilia, Jordán/Diana). He ahí una predicación dominicana. En la formación los frailes deben saber qué significa ser monja dominica. Proyectos para el futuro: ¿reforzar los monasterios existentes o pensar en nuevas fundaciones? Hacer un mapa de ausencias y presencias para ver dónde no están y deben estar y dónde ya la presencia es suficiente. ¿Nos preocupamos de algún monasterio emblemático, como el de Prulla, para darle una dimensión internacional? Un punto muy delicado: ¿qué hacer cuando hay edificio, pero no hay comunidad para llevar una vida contemplativa dominicana, por enfermedad, vejez, reducido número? ¿Cómo constituir la Comisión Internacional de Monjas?

Finalmente se presentó una especie de visión teológica de Santo Domingo y las Monjas de la OP. Las monjas están en el corazón de la predicación de Domingo, predicación que es universal. A ello hace referencia la profesión que las monjas hacen al Maestro. Pero tanto la predicación como el monasterio pretenden fortalecer o fundar iglesias locales. En las monjas esto se manifiesta con la profesión a la priora.

Al final los frailes del capítulo se enteraron de que ésta es una comisión especial: las monjas tienen sus constituciones aprobadas por la Santa Sede.

Los tres textos fueron muy bien acogidos. Se hicieron anotaciones, correcciones y sugerencias. Todavía no hay propuestas concretas ni ha habido votaciones.

Curiosidades

Otra vez se fue la luz. Además saltó una alarma, vinieron bomberos, policía, pero se necesitaban electricistas. Sin electricidad desde las 4,30 de la tarde hasta las 5,15 de la mañana del día siguiente. Para algunos es reconfortante que esto pase también en EE.UU.

A propósito de Santa Isabel, presentada como modelo de contemplación complementario de María, un capitular comentó que había estudiado y dado clases de mariología, pero no de "elizabethología".

En plena homilía, de repente empezaron a oírse unos grandes ruidos en el micrófono. El orador hablaba entonces de los "hijos del trueno".

Interviene un fraile en la plenaria. "Creo que el punto empieza con una presentación negativa de la realidad y eso...".Los vocales miran sus papeles, allí no ven nada de lo afirma el que interviene, y alguien le dice: "¡oye, que estás en un documento distinto del que tratamos!" ("Papelorum confusio"). puce

 

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