¿Dónde
naciste y que nos puedes decir de tu familia?
Vengo
de una familia migrante, muy pobre, sin tierra. Mi padre había
llegado de Minas Gerais, mi madre de la región de Bahía,
llegaron a la ciudad de la Provincia de São Paulo cuando
eran aún adolescentes. Se casaron y trabajaron una tierra
que nunca les perteneció. Siempre fuimos pobres, pero no
por opción, sino por necesidad, por la situación.
Mi madre y mi padre, ya fallecieron, tengo un hermano y tres hermanas.
¿Cómo
conociste a los dominicos?
Es
toda una novela, pues cada uno llega al encuentro de su vocación
por caminos diferentes. Mi padre nunca fue muy apegado a la Iglesia,
en cambio mi madre era muy cercana a los frailes dominicos que atendían
la Iglesia. Había en la región un fraile que recogía
fondos para la Escuela Apostólica, que era nuestro Seminario
en Santa Cruz do Rio Pardo, SP. Este fraile y mis padres tenían
mucha relación; así crecieron mis vínculos
con la Orden de Predicadores. No tuve dificultad para elegir la
Orden, pues yo no conocía sino a los dominicos. Siempre me
gustó el hábito y apreciaba su disponibilidad espontánea
de acercarse a nosotros los pobres.
Fray
José Sales fue para mi vocación una figura importante.
Es cierto que en nuestro proceso de formación muchas personas
van dejando influencias a veces tácitas, a veces imperceptibles,
Dios nos va confrontando con ellas.
¿Qué
personalidades influyeron la vocación y desarrollo de tu
vida de fraile dominico?
Hay
cuatro figuras que me gustaría destacar.
En
primer lugar una mujer. La hermana Diana, que tendría unos
65 años en ese momento, era la encargada de lavar, planchar
y remendar nuestra ropa, durante mi estancia en Seminario Menor.
Era una santa mujer dedicada a su trabajo. Irradiaba amor de Dios
y a los niños de la Escuela, sobre todo, gran amor a la Orden
dominicana y al rosario, pues era mujer de oración y de espiritualidad
profunda.
La
segunda persona que recuerdo era un fraile dominico cooperador.
Fray Martinho Montovanni, ya fallecido, era muy muy piadoso; poca
lectura, mucha valentía, mucha entrega al pueblo, mucha disponibilidad
para todo lo que fuera trabajo y mucha dedicación, a pesar
de sus pocas letras. Así y todo era coordinador de una librería
especializada en espiritualidad dominicana él influía
mucho en el apostolado a través de los libros. Viajaba continuamente,
en tren, eu autobus, a pie para difundir las buenas lecturas.
Estos
y otros dominicos me ayudaron a conocer mejor tanto la personas
como la propuesta de santo Domingo de Guzmán.
¿Cuál
es la tercera figura dominica que yo subrayo como horizonte para
mi vocación de dominico?
Tengo
que mencionar aquí a Tomás Balduino, hermano dominico,
quien fue obispo en Conceição do Araguaia y luego
33 años obispo en Goiás. Me cautivó su entrega
a la Iglesia Particular que le fue confiada.. Siguió siendo
dominico con opciones claras, un amor declarado por la población
indígena y por los sin tierra. Su ejemplo irradia a toda
la Iglesia de Brasil, es una de las grandes figuras de la Iglesia
de hoy. Luego de dos años de jubilado pidió ser reintegrado
a la comunidad dominicana, junto con el obispo emérito Don
Celso Pereira quien también vive en el convento de Goiania.
Los dos obispos con el apoyo de los demás frailes de este
convento han enviado una petición al Capítulo de Providence
(2001), para que puedan gozar ellos también de voto activo
y pasivo, hasta hoy no previsto por el derecho canónico.
¿Que
aporta la Orden de Predicadores a la Orden en Brasil?
Soy
un enamorado de la Iglesia del Brasil y admirador de su "caminhada"
(trayectoria).
Como
en todas partes existen en esta iglesia cuando menos dos facetas.
Una faceta representada por la Iglesia voltada a su estructura jerárquica
y jerarquizada, consecuentemente hacia movimientos eclesiales interiores
a ella; esta faceta está inclinada más bien hacia
un poder centralizado. No es esta Iglesia a la que hago profesión
de fe.
También
esta en Brasil la Iglesia de Jesucristo, fiel a la Iglesia primitiva,
fiel a las enseñanzas sociales de Jesús. Es la Iglesia
comunitarizada, más socializada, compartida, cuyo uso del
poder es más cercano al Evangelio que las estructuras antievangélicas
que contradicen el propio Reino de Dios. En esto coincide la Orden
de Predicadores con otros frentes eclesiales que piensan de esta
manera, la Orden está empeñada en la generación
de solidaridad, como generación de evangelización.
Solidaridad tanto como teoría como también como práctica;
solidaridad, afectiva y efectiva. Tenemos en la familia dominica
algunos proyectos de inserción en medios populares, sobretodo
de las hermanas religiosas dominicas. Esto nos ha cosechado credibilidad.
La práctica de la solidaridad como la dimensión política
de la caridad; la solidaridad es el nuevo nombre de la caridad.
Generación de solidaridad en todas sus gamas: nacional, regional,
internacional.
Con
otros frente eclesiales también tratamos la dimensión
del poder, su teoría y su práctica, en la Iglesia
y desde la Iglesia, y también fuera de ella. En la búsqueda
de una práctica más socializada del poder, nos apoyamos
de nuestras Constituciones. Incentivamos a laicos y laicas, religiosas
y religiosos, y aun a los frailes para que influyan en la labor
cotidiana de las cámaras municipales, en los mecanismos deliberativos
y en todas las instancias civiles. Por ejemplo en las asociaciones
de poblacion, en las cámaras industriales, en los lugares
de decisión de las instancias políticas y civiles.
También
en los consejos pastorales parroquiales, en los consejos pastorales
diocesanos. En fin, en todas aquellas instancias que influyen en
el ser humano para bien o para mal, o sea en todas las realidades
políticas. En esta tarea nos arriesgamos a que algún
político tradicional se sorprenda, se moleste o se incomode.
Una actitud a favor o en contra del pueblo necesariamente provoca
reacciones en un sentido o en otro. Fomentamos la formación
política sobre todo de los jóvenes, para que sean
capaces de comprender los mecanismos de dominación de al
sociedad, para conocer el funcionamiento de las trasnacionales,
para comprender el funcionamiento y mecanismo de sus propias familias
y de sus propias comunidades y aun escuelas. Ya hay diputados y
senadores que han salido de nuestras comunidades. Aquí se
nota la influencia de la dimensión de la fe en la política.
En esto está comprometida toda la familia dominicana, religiosos
y religiosas. Algunos de nosotros estamos convencidos de que para
hacer una verdadera evangelización, tenemos que contemplar
todas las dimensiones de la persona humana. La espiritual, la familiar,
la professional, la economica, la religiosa y también la
dimensión política.
La
gran concentración de poder político y económico
actualmente produce una gran exclusión. Hay que recordar
que el uno por ciento (1%) acapara en Brasil el 52% de las tierras
y que diez familias concentran el 90% de los medios de comunicación
social en el país. Esta concentración es diabólica,
demoníaca y como cristianos tenemos otra propuesta. La influencia
en los poderes políticos es una buena contribución
que podemos aportar.
Otro
mal que nos aqueja es la desenfrenada corrupción. Cuando
hay propuestas populares, el poder judicial, profundamente corrompido
(salvo rarísimas excepciones), interfiere para echarlas abajo.
Pero
hay aspectos positivos: El estudio e la celebración de la
Palabra de Dios que ha llegado ya a ser patrimonio del pueblo. Pero
no una lectura fundamentalista sino contextuada, a partir de la
realidad socio-política-religiosa e ideológica en
que estamos viviendo. Hacer una lectura fundamentalista del libro
del Éxodo, o de los Evangelios o de las cartas apostólicas
es un pecado. Tenemos que ayudar al pueblo a que la Biblia sea para
ellos un instrumento de liberación y no de opresión;
porque en éste caso se añadiría a otros instrumentos
de opresión contra el pueblo.
Aquí
quiero hacer un homenaje a Mons. Samuel Ruiz obispo emérito
de San Cristóbal Las Casas, Chiapas, (México) quien
consiguió construir junto con su equipo, una Iglesia bastante
autóctona; ojalá el nuevo obispo siga ayudando en
esta labor de hacer de la Iglesia la voz y la faz de aquellos que
sufren.
¿Es
verdad que las comunidades de base han disminuido en todo el mundo,
luego de la caída del muro de Berlín, del fin de las
utopías, de la sustitución de la bipolaridad esto-oeste
por un pluricentrismo global, qué pasa en Brasil?
Yo
soy un optimista en cuanto a ese asunto. El ideal cristiano no se
derrumbó con el Muro de Berlín. Muchas utopías
socio-políticas desparecieron pero el gran ideal cristiano
no desapareció. Si atendemos a las cantidades, de esta fase
organizada de la Iglesia, los números si han disminuído.
Pero hemos crecido en profundizacion y calidad. ¿Por qué?
En
cuanto a alcanzar el ideal de la humanización de la sociedad,
estamos obligados a hacer, como Iglesia, una contribución
mayor. Especialmente cuando las ideas políticas ceden, y
las decepciones del pueblo aumentan, los cristianos nos hemos de
convertir en soporte de la esperanza. Frente a la desesperación
por el hambre, pro la falta de trabajo, por la destrucción
de la naturaleza, lanzamos la propuesta de la fraternidad.
¿Cómo
enfrentan la Comunidades de Base los problemas de la reducción
del espacio de libertad? Quiero citar algunos ejemplos: ya no existe
la seguridad de tener empleo, si lo tienen no puede escoger un salario
justo, no se puede escoger siquiera el horario. Cada vez menos gente
puede adquirir casa, auto o escoger la educación de los hijos.
Desgraciadamente
lo que afirmas es verdad, pero por eso mismo las comunidades de
base tienen ahora un lugar asegurado. Hoy más que nunca se
requiere de fidelidad a la Palabra. Todos pueden constatar que el
pobre comparte lo que tiene, mientras que el rico esconde lo que
tiene y excluye. El pobre comparte el poco dinero que tiene, su
alegría, su esperanza, y también su tristeza y sus
sufrimientos. Las comunidades Eclesiales de Base son espacios donde
se puede compartir y celebrar la esperanza y la fé, cuando
parece acabarse, donde se puede hacerse vida y testimonio el poder
compartido, donde se puede celebrar, sin muchos formalismos o reglas
prestablecidas por "mentalidades romanizadas" y distantes
de la vida del pueblo. Estas comunidades se esfuerzan en ser signos
de esperanza allí donde los signos contrarios son más
contundentes; así se convierte en signo de esperanza par
los pobres y advertencia para los grandes y poderosos. Es una prolongación
de la mística del Cántico de María que encontramos
en el evangelista Lucas 1,14. Las CEB en su dimensión socio-política
fundan proyectos comunitarios, trabajos alternativos (que no han
producido, me temo, mucho dinero), escuelas alternativas, en fin.
Hay una serie de iniciativas alternativas, concientemente fuera
del presente sistema económico.
Soy
muy optimista en cuanto a las CEB, siguen teniendo un lugar en la
Iglesia, más aun ahora ayuda mucho la dimensión ecuménica.
A veces nos resistimos a aceptar asimilar y admitir la cuestión
ecuménica. Estoy seguro de que la salvación es una
propuesta ecuménica para católicos y no catolicos,
incluso para no cristianos. La liberación es una propuesta
ecuménica, porque la salvación depende del corazón
del Padre y no de nuestros pensamientos.
¿Cómo
llegan a la Orden de Predicadores los jóvenes de hoy?
Me
gusta mucho la referencia a los jóvenes, hablar de los jóvenes
es hablar del presente y del futuro. Nosotros recibimos jóvenes
que llegan espontáneamente, a algunos los invitan a entrar.
De hecho tenemos una estructura de promoción y animación
vocacional. Hay un hermano dedicado casi exclusivamente a esa labor.
El Brasil es casi un continente. Es una estructura nacional dividida
en cuatro regiones, animadas pro las cuatro comunidades de formación
que encabezan las unidades de animación y promoción
vocacional Debo mencionar también aquí el trabajo
de nuestras queridas hermanas religiosas quienes son casi las mayores
promotoras de las vocaciones de los frailes.
Una
tercera influencia es el Internet, estoy convencido del fraile virtual,
parece broma pero es serio, de los siete postulantes que tenemos
tres se enteraron del carisma de la orden por la página de
Internet. En adelante además de promover frailes virtuosos
tendremos que promover frailes virtuales.. Es sin duda un nuevo
lugar de predicación.
Para
el joven que quiere seguir el camino de santo Domingo de Guzmán
como fraile dominico, le digo: ¡ven y ve!. El mundo y nuestra
Iglesia necesitan mensajeros dinámicos y audaces. Que amen
a Cristo y que amen al pueblo. Ven y ayúdanos en esta sociedad,
cimentada casi totalmente en la mentira, a construir la verdad.