Nuestro
mundo, nuestra sociedad occidental marcados por un pensamiento que
se ha llamado posmoderno, son apasionantes.
De
ninguna manera podemos olvidar las innumerables situaciones dramáticas
de pobreza, de violencia, de conflicto e injusticia. Todo esto es
suficiente para conmover a todo cristiano y a conducirlo hacia la
comprensión de la sociedad que le rodea y a comprometerlo
de acuerdo a sus propios dones y sus capacidades de trabajar por
un mejor mundo.
En
nutra tradición dominica, en la línea de santo Tomas
de Aquino, estamos invitados a mirar con ojos positivos al hombre,
y al mundo Nos invita a creer que los hombres son capaces de transformar
la realidad , para reducir las desigualdades y la injusticia, para
construir la paz.
Yo
por mi parte miro con mucha esperanza las realidades que nos rodean.
El Capitulo General de la Orden celebrado en el año 2001,
me confirma en esta dirección de esperanza.
1.-
Relativismo y Evangelio
Lo
que caracteriza a la sociedad, me parece, es la primacía
del dinero , y al menos en el primer mundo - hombres y mujeres se
lanzan al consumismo llevado a los extremos. Los relativismos provienen
esencialmente de las sociedades ricas del mundo occidental de un
debilitamiento de la voluntad y de la inteligencia . Esto resulta
de poner a los sistemas de pensamiento se ofrecen también
en el mercado como productos de consumo.
·
Este debilitamiento de la voluntad y de la inteligencia conducen
a las sociedades y a los individuos a cierto desconcierto. Frente
a las dificultades, frente a las pruebas de la vida, las sociedades
y las persoanas etán desorientadas, han perdido el sentido.
·
Es posible predicar el Evangelio. Es necesario hacerlo. El problema
es que el Evangelio no es predicado con toda su fuerza profética.
Es la verdad. Hay muchos discursos en la Iglesia, se publican muchos
textos, muchas homilías donde la fuerza del Evangelio no
se manifiesta. Soy un poco severo. Aún en nuestra orden.
no estoy muy seguro que en nuestras toma de posición en público,
nuestras palabras tengan el peso necesario para despertar a quienes
nos escuchan y para ofrecerles una posibilidad de la "conversión".
La conversión es una especie de retorno que orienta al individuo
para hacerlo encontrar o volver encontrar sentido.
®
¿Qué anuncia el Evangelio?: un rostro, Cristo, Jesús
Hijo de Dios, un horizonte, "el Reino". Ofrece un origen
un fin, una dirección.
®
¿Qué anuncia?
Que nació
Que amó
Que sufrió
Que murió
Que está vivo
®
¿Está situada nuestra predicación en los lugares
importantes de la existencia humana
El
nacimiento
El amor - alianza con los otros
El sufrimiento
La muerte
La vida?
®
¿Cuándo transmitimos la Palabra, se subraya suficientemente
que se trata de una cuestion de vida y de muerte?
2.-
Globalización y justicia
Durante
todo el Capítulo Genera hemos intentado precisar lo que entendíamos
por "globalización". Es una palabra muy utilizada
cuyo sentido hay que comprender.
Es
ante todo un fenómeno económico que caracteriza el
período que vivimos desde los años 1980. Después
de la industrialización y la internacionalización
de la economía, entramos a la etapa de la globalización.
El
mercado se impuso sobre todos luego del fracaso del modelo comunista
soviético. Se puede comparar a una gran red echada sobre
el mundo donde todos son capturados
Unos
en los nudos
Otros
en los agujeros
Nosotros
tenemos que estar presentes en los nudos y en los agujeros.
En
los nudos, con los que les ha ido bien para esclarecer su inteligencia
y su corazón, hacerlos concientes de la necesidad de la justicia.
En
los agujeros para estar al lado de quienes son víctimas de
la globalización, los excluidos.
Nuestra
Orden ha tomado conciencia del interés que representa su
carácter internacional. Estamos en los nudos participando
en los grandes debates, de la sociedad y en los agujeos junto a
los que sufren. Es una gran oportunidad que no queremos perder.
Si
penamos en lo que es característico de la Orden, lo que he
llamaría "compasión inteligente". Miremos
a Domingo de Guzmán: hombre de compasión y de inteligencia;
un hombre con compasión inteligente, la verdadera compasión
cristiana.
Sabemos
que Domingo se compadecía hasta las entrañas por los
sufrimientos de sus contemporáneos. Pero no se queda en la
emoción. Trata de comprender y hace la Orden de forma que
esta "compasión inteligente" se ponga en práctica
en la Iglesia y en el mundo. Nacimos de esta "compasión
inteligente" es decir del corazón y la inteligencia
de Domingo.