Última actualización :
2001-08-07

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Entrevista con fr. Eric de Clermont-Tonnerre, o.p.

Provincial de al Provincia de Francia.

Entrevista hecha por fr. Luis Ramos, OP.

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Nuestro mundo, nuestra sociedad occidental marcados por un pensamiento que se ha llamado posmoderno, son apasionantes.

De ninguna manera podemos olvidar las innumerables situaciones dramáticas de pobreza, de violencia, de conflicto e injusticia. Todo esto es suficiente para conmover a todo cristiano y a conducirlo hacia la comprensión de la sociedad que le rodea y a comprometerlo de acuerdo a sus propios dones y sus capacidades de trabajar por un mejor mundo.

En nutra tradición dominica, en la línea de santo Tomas de Aquino, estamos invitados a mirar con ojos positivos al hombre, y al mundo Nos invita a creer que los hombres son capaces de transformar la realidad , para reducir las desigualdades y la injusticia, para construir la paz.

Yo por mi parte miro con mucha esperanza las realidades que nos rodean. El Capitulo General de la Orden celebrado en el año 2001, me confirma en esta dirección de esperanza.

1.- Relativismo y Evangelio

Lo que caracteriza a la sociedad, me parece, es la primacía del dinero , y al menos en el primer mundo - hombres y mujeres se lanzan al consumismo llevado a los extremos. Los relativismos provienen esencialmente de las sociedades ricas del mundo occidental de un debilitamiento de la voluntad y de la inteligencia . Esto resulta de poner a los sistemas de pensamiento se ofrecen también en el mercado como productos de consumo.

· Este debilitamiento de la voluntad y de la inteligencia conducen a las sociedades y a los individuos a cierto desconcierto. Frente a las dificultades, frente a las pruebas de la vida, las sociedades y las persoanas etán desorientadas, han perdido el sentido.

· Es posible predicar el Evangelio. Es necesario hacerlo. El problema es que el Evangelio no es predicado con toda su fuerza profética. Es la verdad. Hay muchos discursos en la Iglesia, se publican muchos textos, muchas homilías donde la fuerza del Evangelio no se manifiesta. Soy un poco severo. Aún en nuestra orden. no estoy muy seguro que en nuestras toma de posición en público, nuestras palabras tengan el peso necesario para despertar a quienes nos escuchan y para ofrecerles una posibilidad de la "conversión". La conversión es una especie de retorno que orienta al individuo para hacerlo encontrar o volver encontrar sentido.

® ¿Qué anuncia el Evangelio?: un rostro, Cristo, Jesús Hijo de Dios, un horizonte, "el Reino". Ofrece un origen un fin, una dirección.

® ¿Qué anuncia?
Que nació
Que amó
Que sufrió
Que murió
Que está vivo

® ¿Está situada nuestra predicación en los lugares importantes de la existencia humana

El nacimiento
El amor - alianza con los otros
El sufrimiento
La muerte
La vida?

® ¿Cuándo transmitimos la Palabra, se subraya suficientemente que se trata de una cuestion de vida y de muerte?

2.- Globalización y justicia

Durante todo el Capítulo Genera hemos intentado precisar lo que entendíamos por "globalización". Es una palabra muy utilizada cuyo sentido hay que comprender.

Es ante todo un fenómeno económico que caracteriza el período que vivimos desde los años 1980. Después de la industrialización y la internacionalización de la economía, entramos a la etapa de la globalización.

El mercado se impuso sobre todos luego del fracaso del modelo comunista soviético. Se puede comparar a una gran red echada sobre el mundo donde todos son capturados

Unos en los nudos

Otros en los agujeros

Nosotros tenemos que estar presentes en los nudos y en los agujeros.

En los nudos, con los que les ha ido bien para esclarecer su inteligencia y su corazón, hacerlos concientes de la necesidad de la justicia.

En los agujeros para estar al lado de quienes son víctimas de la globalización, los excluidos.

Nuestra Orden ha tomado conciencia del interés que representa su carácter internacional. Estamos en los nudos participando en los grandes debates, de la sociedad y en los agujeos junto a los que sufren. Es una gran oportunidad que no queremos perder.

Si penamos en lo que es característico de la Orden, lo que he llamaría "compasión inteligente". Miremos a Domingo de Guzmán: hombre de compasión y de inteligencia; un hombre con compasión inteligente, la verdadera compasión cristiana.

Sabemos que Domingo se compadecía hasta las entrañas por los sufrimientos de sus contemporáneos. Pero no se queda en la emoción. Trata de comprender y hace la Orden de forma que esta "compasión inteligente" se ponga en práctica en la Iglesia y en el mundo. Nacimos de esta "compasión inteligente" es decir del corazón y la inteligencia de Domingo. puce

 

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