¿Podrías
contarnos tu itinerario antes de entrar en la Orden de Predicadores?
Nací
en 1951 en Bilbao, en el País Vasco español. Mis tres
hermanas y yo hicimos los estudios de primaria en el colegio de
las hermanas franciscanas. Guardo un buen recuerdo de mis años
como en el Colegio de Santiago Apóstol de los hermanos de
la Escuelas Cristianas. Los hermanos eran jóvenes, austeros
y exigían una disciplina estricta. Pero eran innovadores
en música y en teatro.
Allí
nació mi vocación sacerdotal. Me gustaba mucho participar
en la misa antes del amanecer. Pertenecí a la Congregación
Mariana, asociación de epiritualidad mariana que nos otorgaba
un escapulario.
Mi
vida, como la de todos los alumnos, giraba alrededor del Colegio
- Liceo Santiago apóstol. Trabajábamos duro: ocho
horas de clase y las tareas en casa. El tiempo libre lo pasábamos
en el colegio: deporte, cine, club juvenil
El domingo por
la mañana daba catecismo en un barrio obrero. Las vísperas
del domingo por la tarde, con la adoración del Santísimo
Sacramento, coronaban un día que se pasaba muy rápido.
Cada vez que cantamos el "Tantum ergo" recuerdo los domingos
de mi adolescencia. En 1968 entré en la universidad para
los cinco años de estudios en ciencias económicas.
Descubrí un mundo nuevo. La reflexión sobre la justicia
y el desarrollo me atrajeron de inmediato. Era el tiempo de la dictadura
de Franco. Al comienzo de cada año había huelgas indefinidas.
Estaban prohibidas las asambleas de estudiantes. A menudo había
la policía estacionaba a las puertas de la facultad. La intervención
de los "grises" - apodo dado a los policías en
razón del color de su uniforme - era brutal. El socialismo
representaba un verdadero ideal. El discurso cristiano suscitaba
sarcasmo entre los estudiantes marxistas, que pretendían
ser científicos. Me gustaba asistir a los debates en las
asambleas de estudiantes. La argumentación de los líderes
políticos despertaban en mí una gran admiración.
Yo era tímido, incapaz de tomar la palabra en público.
Allí donde yo tomé conciencia del poder de la palabra
y del valor de las controversias.
¿Qué
te atrajo a la Orden de Predicadores?
Busqué
durante varios años mi vocación. Fue la etapa más
dolorosa de mi vida: no saber a dónde iba. Tenía veinte
años cuando los frailes del convento de Bilbao me presentaron
la vocación dominicana. Leyendo entonces las constituciones
dela Orden me dije: esto es lo que buscaba. La oración, el
estudio, la vida fraterna y, sobre todo, la predicación correspondían
a lo que deseaba tan profundamente.
Posteriormente
conocí el convento de Toulouse, donde ingresé en 1974.
Cuando era estudiante de secundaria iba a menudo a Francia para
las colonias de vacaciones de verano. También como estudiante
tuve oportunidad de seguir cursos de literatura en la Sorbona. Siendo
ya fraile en el Convento de Toulouse viví años felices
en la alegría fraterna y el estudio. Mi ordenación
de presbítero tuvo lugar en junio de 1980 en la "ciudad
rosa".
¿Cuándo
comenzaste a predicar el Rosario?
Mi
padrino de bautizo, Ricardo Díez de Ulzurrun, era navarro.
Era también mi tío. Cuando iba a su casa, solía
encontrarle rezando el rosario. Lo hacía cada tarde antes
de cenar, escuchando el programa del rosario de la radio. Era un
rosario con poco contenido bíblico. Mi padrino nunca me sermoneó
sobre la fe, pero era bueno, sonriente, fiel. A veces seguía
su ejemplo y rezaba el rosario en los momentos difíciles,
por ejemplo en los exámenes.
En
el convento de Toulouse fray Joseph Eyquem, fundador de los Equipos
del Rosario, me propuso en 1976 que fuera al Congreso de promotores
del Rosario en Roma para hacer de traductor. Allí descubrí
la difusión internacional de esta oración mariana.
A partir de aquel momento fray Eyquem me pidió que escribiera
en el Boletín del Rosario y que predicara en las peregrinaciones
populares de la región de Toulouse. Todo los años,
en el mes de Octubre, íbamos a Lourdes para al peregrinación
del Rosario organizada por los dominicos de Francia. Empecé
siendo camillero y al ser asignado al convento de Marsella, fui
director de la Hospitalidad del Rosario para la región de
Bouches du Rhone, permaneciendo al servicio de los enfermos durante
cinco años. Durante mi estancia en Marsella fui capellán
regional de los Equipos del Rosario, movimiento laico mariano que
cuenta actualmente con 120.000 miembros en todo el mundo.
¿Por
qué amas el Rosario?
El
rosario es una escuela de contemplación y de predicación.
Con María como guía hacemos un viaje interior al país
de Jesús para vivir su infancia, su predicación, su
muerte su resurrección. Como un pájaro remonta poco
a poco el vuelo hacia el cielo por los movimientos regulares de
sus alas, así nuestra alma sube hacia Dios al ritmo de las
Ave Maria y del Padrenuestro.
Me
gustaba preparar las homilías rezando el rosario para asimilar
la Palabra. Cada vez que decimos en el Padrenuestro "que venga
a nosotros tu reino", pedimos el Espíritu Santo, "que
tu Espíritu Santo venga" porque el Reino de Dios no
es sino la plenitud del Espíritu Santo. Y la vida cristiana
no tiene otro objetivo que la adquisición del Espíritu
Santo.
La
oración del rosario comporta una gran pedagogía experimentada
desde hace siglos. Esta oración nos introduce progresivamente
en el misterio de Cristo. Los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos
del rosario vienen a iluminar en nuestro corazón los misterios
de nuestra existencia para que la vida de Dios entre en nosotros
y nuestra vida, con todos nuestras preocupaciones, sufrimientos,
proyectos y alegrías, vaya a Dios.
Por
otra parte el rosario representa a una auténtica predicación
de la fe cristiana. Según la tradición dominicana,
la Virgen María no dijo a Santo Domingo "Reza el rosario",
sino "Ve y predica el rosario". Hemos recibido el carisma
de la predicación mariana. La gente nos lo dice: "¡Qué
bonito es cuando un dominico predica sobre la Virgen, es algo diferente
a los otros sacerdotes". Nuestros hermanos jesuitas destacan
en las ciencias humanas. Basta pensar en publicaciones suyas como
"China Analysis News" de Taipei o "Études"
de París. Nosotros, por nuestra parte tenemos entre otras
la gracia de la predicación popular con María.
La
devoción del rosario no es obligatoria. Todo el mundo debe
sentirse serenamente libre de rezarlo o no. Algunos lo critican
públicamente con desprecio. Eso me parece grave. ¿Para
qué sirve eso? Sucede a menudo que los que escuchan comentarios
negativos sobre el rosario dejan de rezarlo y de rezar cualquier
otra oración. Comprendo las reservas hacia el "rosario-metralleta".
Como toda realidad humana, la oración y la oración
del rosario deben convertirse al contacto con la Palabra de Dios.
Al escritor francés Antoine de Saint-Exupéry le gustaba
decir que "las iglesias se vacían porque los cristianos
no saben exaltar la fe". Tenemos que exaltar el rosario como
escuela de contemplación y de predicación. Durante
estos días, en el Capítulo General fray Michel Van
Aerde ha hablado de la predicación como acto de contemplación.
¿Por qué evocar la seducción de los predicadores
o sus insuficiencias exegéticas en lugar de destacar la belleza
del acto mismo de la predicación, donde Dios se manifiesta
para darnos su Espíritu?¿Acaso la promoción
de vocaciones a la vida dominicana no comienza por ahí?
¿Puedes
hablarnos sobre tu experiencia en la Peregrinación a Lourdes?
En
Lourdes tuve la alegría y el honor de acompañar a
los enfermos. La enfermedad impide la reflexión. El enfermos
se cansa enseguida. Ahora bien, la oración del rosario ofrece
al enfermo la posibilidad de "hacer un viaje a Tierra Santa
sin cansarse y sin pagar", como decía un día
una marsellesa a monseñor Roger Etchegaray. Me gustaba decir
que "tenemos que poner a los enfermos a trabajar", es
decir que podemos pedirles que recen por la salvación del
mundo. Santa Bernadette de Lourdes recibió en su convento
de Nevers "el empleo de la oración". La oración
de los enfermos constituye para nosotros una fuente de gracia. De
la misma manera que pedimos a nuestras hermanas monjas que recen,
podemos confiar la predicación a la oración de los
que sufren.
En
Lourdes vivimos un milagro extraordinario. Las barreras sociales
caen en beneficio de la humanidad reconciliada. Los médicos
y los enfermos, los ricos y los pobres, los teólogos y los
analfabetos rezan y viven juntos en una única alegría.
¿La alegría no es la firma del Espíritu?
¿Qué
popularidad tiene hoy la devoción del rosario y más
particularmente entre los jóvenes?
Son
muchos los jóvenes que ignoran todo acerca del rosario. Mi
experiencia de animación del rosario en la radio todos los
lunes por la tarde desde hace ocho años en la isla de la
Reunión me hace pensar que los niños y los jóvenes
aprecian este modo de oración. En el equipo de animación
del rosario en Radio Arc-en-ciel hay niños y jóvenes.
Como ese programa se realiza en directo y contiene un cuarto de
hora dedicado a las llamadas telefónicas, sabemos que familias
con niños, jóvenes, enfermos y presidiarios rezan
el rosario los lunes pro la tarde a través de las ondas.
Un día me escribió una señora para decirme:
"Vivo sola en un campo de caña de azúcar, pero
desde que ponen el rosario los lunes por la tarde, el lunes se ha
convertido en un día de fiesta".
La
oración del rosario también da ocasión a que
la familia dominicana de trabajar jutos. Las monjas de la isla de
la Reunión organizan cada año en el primer domingo
de octubre una peregrinación del Rosario que reúne
a tres mil personas. Todas las ramas de la familia dominicana colaboran:
las hermanas apostólicas, los laicos y los frailes. Otro
tanto sucede con el programa del rosario de la radio. La predicación
del rosario permite a los laicos vivir su carisma apostólico
sin necesidad de ser doctores en teología. Esta predicación
les da la satisfacción de profundizar el conocimiento de
la Biblia y de la espiritualidad.
En
el velatorio de los difuntos la oración del rosario bien
realizada de manera evangélica da a las familias la fuerza
de la fe. Personalmente siempre he dejado los velatorios viendo
rostros iluminados y pacificados. ¿En el Calvario Jesús
no ha dado a María como Madre y como modelo a Juan Evangelista?.
María reza por nosotros en la hora de nuestra muerte para
que sea un paso, cortina descorrida, túnel atravesado hacia
la aurora de la resurrección.
¿Aún
tienes ocasión de ir a Lourdes?
Mientras
permanecí en la Reunión no fui a Lourdes. Preferí
privilegiar la peregrinación local de nuestras hermanas contemplativas.
Como estaré en Toulouse a partir del próximo mes de
septiembre, ya he pedido que me inscriban para la peregrinación
del mes de octubre. Regreso a la gruta tras ocho años de
ausencia, esa gruta que santa Bernadette llamaba su "cielo
en la tierra".