Última actualización :
2001-07-31

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Entrevista con fr. Manuel Rivero, o.p.

Entrevista hecha por fr. Mark Hoo, o.p.

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¿Podrías contarnos tu itinerario antes de entrar en la Orden de Predicadores?

Nací en 1951 en Bilbao, en el País Vasco español. Mis tres hermanas y yo hicimos los estudios de primaria en el colegio de las hermanas franciscanas. Guardo un buen recuerdo de mis años como en el Colegio de Santiago Apóstol de los hermanos de la Escuelas Cristianas. Los hermanos eran jóvenes, austeros y exigían una disciplina estricta. Pero eran innovadores en música y en teatro.

Allí nació mi vocación sacerdotal. Me gustaba mucho participar en la misa antes del amanecer. Pertenecí a la Congregación Mariana, asociación de epiritualidad mariana que nos otorgaba un escapulario.

Mi vida, como la de todos los alumnos, giraba alrededor del Colegio - Liceo Santiago apóstol. Trabajábamos duro: ocho horas de clase y las tareas en casa. El tiempo libre lo pasábamos en el colegio: deporte, cine, club juvenil … El domingo por la mañana daba catecismo en un barrio obrero. Las vísperas del domingo por la tarde, con la adoración del Santísimo Sacramento, coronaban un día que se pasaba muy rápido. Cada vez que cantamos el "Tantum ergo" recuerdo los domingos de mi adolescencia. En 1968 entré en la universidad para los cinco años de estudios en ciencias económicas. Descubrí un mundo nuevo. La reflexión sobre la justicia y el desarrollo me atrajeron de inmediato. Era el tiempo de la dictadura de Franco. Al comienzo de cada año había huelgas indefinidas. Estaban prohibidas las asambleas de estudiantes. A menudo había la policía estacionaba a las puertas de la facultad. La intervención de los "grises" - apodo dado a los policías en razón del color de su uniforme - era brutal. El socialismo representaba un verdadero ideal. El discurso cristiano suscitaba sarcasmo entre los estudiantes marxistas, que pretendían ser científicos. Me gustaba asistir a los debates en las asambleas de estudiantes. La argumentación de los líderes políticos despertaban en mí una gran admiración. Yo era tímido, incapaz de tomar la palabra en público. Allí donde yo tomé conciencia del poder de la palabra y del valor de las controversias.

¿Qué te atrajo a la Orden de Predicadores?

Busqué durante varios años mi vocación. Fue la etapa más dolorosa de mi vida: no saber a dónde iba. Tenía veinte años cuando los frailes del convento de Bilbao me presentaron la vocación dominicana. Leyendo entonces las constituciones dela Orden me dije: esto es lo que buscaba. La oración, el estudio, la vida fraterna y, sobre todo, la predicación correspondían a lo que deseaba tan profundamente.

Posteriormente conocí el convento de Toulouse, donde ingresé en 1974. Cuando era estudiante de secundaria iba a menudo a Francia para las colonias de vacaciones de verano. También como estudiante tuve oportunidad de seguir cursos de literatura en la Sorbona. Siendo ya fraile en el Convento de Toulouse viví años felices en la alegría fraterna y el estudio. Mi ordenación de presbítero tuvo lugar en junio de 1980 en la "ciudad rosa".

¿Cuándo comenzaste a predicar el Rosario?

Mi padrino de bautizo, Ricardo Díez de Ulzurrun, era navarro. Era también mi tío. Cuando iba a su casa, solía encontrarle rezando el rosario. Lo hacía cada tarde antes de cenar, escuchando el programa del rosario de la radio. Era un rosario con poco contenido bíblico. Mi padrino nunca me sermoneó sobre la fe, pero era bueno, sonriente, fiel. A veces seguía su ejemplo y rezaba el rosario en los momentos difíciles, por ejemplo en los exámenes.

En el convento de Toulouse fray Joseph Eyquem, fundador de los Equipos del Rosario, me propuso en 1976 que fuera al Congreso de promotores del Rosario en Roma para hacer de traductor. Allí descubrí la difusión internacional de esta oración mariana. A partir de aquel momento fray Eyquem me pidió que escribiera en el Boletín del Rosario y que predicara en las peregrinaciones populares de la región de Toulouse. Todo los años, en el mes de Octubre, íbamos a Lourdes para al peregrinación del Rosario organizada por los dominicos de Francia. Empecé siendo camillero y al ser asignado al convento de Marsella, fui director de la Hospitalidad del Rosario para la región de Bouches du Rhone, permaneciendo al servicio de los enfermos durante cinco años. Durante mi estancia en Marsella fui capellán regional de los Equipos del Rosario, movimiento laico mariano que cuenta actualmente con 120.000 miembros en todo el mundo.

¿Por qué amas el Rosario?

El rosario es una escuela de contemplación y de predicación. Con María como guía hacemos un viaje interior al país de Jesús para vivir su infancia, su predicación, su muerte su resurrección. Como un pájaro remonta poco a poco el vuelo hacia el cielo por los movimientos regulares de sus alas, así nuestra alma sube hacia Dios al ritmo de las Ave Maria y del Padrenuestro.

Me gustaba preparar las homilías rezando el rosario para asimilar la Palabra. Cada vez que decimos en el Padrenuestro "que venga a nosotros tu reino", pedimos el Espíritu Santo, "que tu Espíritu Santo venga" porque el Reino de Dios no es sino la plenitud del Espíritu Santo. Y la vida cristiana no tiene otro objetivo que la adquisición del Espíritu Santo.

La oración del rosario comporta una gran pedagogía experimentada desde hace siglos. Esta oración nos introduce progresivamente en el misterio de Cristo. Los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos del rosario vienen a iluminar en nuestro corazón los misterios de nuestra existencia para que la vida de Dios entre en nosotros y nuestra vida, con todos nuestras preocupaciones, sufrimientos, proyectos y alegrías, vaya a Dios.

Por otra parte el rosario representa a una auténtica predicación de la fe cristiana. Según la tradición dominicana, la Virgen María no dijo a Santo Domingo "Reza el rosario", sino "Ve y predica el rosario". Hemos recibido el carisma de la predicación mariana. La gente nos lo dice: "¡Qué bonito es cuando un dominico predica sobre la Virgen, es algo diferente a los otros sacerdotes". Nuestros hermanos jesuitas destacan en las ciencias humanas. Basta pensar en publicaciones suyas como "China Analysis News" de Taipei o "Études" de París. Nosotros, por nuestra parte tenemos entre otras la gracia de la predicación popular con María.

La devoción del rosario no es obligatoria. Todo el mundo debe sentirse serenamente libre de rezarlo o no. Algunos lo critican públicamente con desprecio. Eso me parece grave. ¿Para qué sirve eso? Sucede a menudo que los que escuchan comentarios negativos sobre el rosario dejan de rezarlo y de rezar cualquier otra oración. Comprendo las reservas hacia el "rosario-metralleta". Como toda realidad humana, la oración y la oración del rosario deben convertirse al contacto con la Palabra de Dios. Al escritor francés Antoine de Saint-Exupéry le gustaba decir que "las iglesias se vacían porque los cristianos no saben exaltar la fe". Tenemos que exaltar el rosario como escuela de contemplación y de predicación. Durante estos días, en el Capítulo General fray Michel Van Aerde ha hablado de la predicación como acto de contemplación. ¿Por qué evocar la seducción de los predicadores o sus insuficiencias exegéticas en lugar de destacar la belleza del acto mismo de la predicación, donde Dios se manifiesta para darnos su Espíritu?¿Acaso la promoción de vocaciones a la vida dominicana no comienza por ahí?

¿Puedes hablarnos sobre tu experiencia en la Peregrinación a Lourdes?

En Lourdes tuve la alegría y el honor de acompañar a los enfermos. La enfermedad impide la reflexión. El enfermos se cansa enseguida. Ahora bien, la oración del rosario ofrece al enfermo la posibilidad de "hacer un viaje a Tierra Santa sin cansarse y sin pagar", como decía un día una marsellesa a monseñor Roger Etchegaray. Me gustaba decir que "tenemos que poner a los enfermos a trabajar", es decir que podemos pedirles que recen por la salvación del mundo. Santa Bernadette de Lourdes recibió en su convento de Nevers "el empleo de la oración". La oración de los enfermos constituye para nosotros una fuente de gracia. De la misma manera que pedimos a nuestras hermanas monjas que recen, podemos confiar la predicación a la oración de los que sufren.

En Lourdes vivimos un milagro extraordinario. Las barreras sociales caen en beneficio de la humanidad reconciliada. Los médicos y los enfermos, los ricos y los pobres, los teólogos y los analfabetos rezan y viven juntos en una única alegría. ¿La alegría no es la firma del Espíritu?

¿Qué popularidad tiene hoy la devoción del rosario y más particularmente entre los jóvenes?

Son muchos los jóvenes que ignoran todo acerca del rosario. Mi experiencia de animación del rosario en la radio todos los lunes por la tarde desde hace ocho años en la isla de la Reunión me hace pensar que los niños y los jóvenes aprecian este modo de oración. En el equipo de animación del rosario en Radio Arc-en-ciel hay niños y jóvenes. Como ese programa se realiza en directo y contiene un cuarto de hora dedicado a las llamadas telefónicas, sabemos que familias con niños, jóvenes, enfermos y presidiarios rezan el rosario los lunes pro la tarde a través de las ondas. Un día me escribió una señora para decirme: "Vivo sola en un campo de caña de azúcar, pero desde que ponen el rosario los lunes por la tarde, el lunes se ha convertido en un día de fiesta".

La oración del rosario también da ocasión a que la familia dominicana de trabajar jutos. Las monjas de la isla de la Reunión organizan cada año en el primer domingo de octubre una peregrinación del Rosario que reúne a tres mil personas. Todas las ramas de la familia dominicana colaboran: las hermanas apostólicas, los laicos y los frailes. Otro tanto sucede con el programa del rosario de la radio. La predicación del rosario permite a los laicos vivir su carisma apostólico sin necesidad de ser doctores en teología. Esta predicación les da la satisfacción de profundizar el conocimiento de la Biblia y de la espiritualidad.

En el velatorio de los difuntos la oración del rosario bien realizada de manera evangélica da a las familias la fuerza de la fe. Personalmente siempre he dejado los velatorios viendo rostros iluminados y pacificados. ¿En el Calvario Jesús no ha dado a María como Madre y como modelo a Juan Evangelista?. María reza por nosotros en la hora de nuestra muerte para que sea un paso, cortina descorrida, túnel atravesado hacia la aurora de la resurrección.

¿Aún tienes ocasión de ir a Lourdes?

Mientras permanecí en la Reunión no fui a Lourdes. Preferí privilegiar la peregrinación local de nuestras hermanas contemplativas. Como estaré en Toulouse a partir del próximo mes de septiembre, ya he pedido que me inscriban para la peregrinación del mes de octubre. Regreso a la gruta tras ocho años de ausencia, esa gruta que santa Bernadette llamaba su "cielo en la tierra". puce

 

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