¿Cómo
conociste la Orden?
Yo
conocí a la Orden por medio de un dominico paisano mío,
que habitaba muy cerca de mi pueblo, un hombre bondadoso y afable.
Me sorprendió la presencia de su hábito, y lo que
él decía me hizo descubrir algo nuevo en las demás
personas, algo que yo no había descubierto; le pregunté
de donde venía y que hacía. : "Sobre todo, respondió,
dos cosas: Estudiar y orar. Condiciones indispensables para poder
anunciar la Palabra de Dios a los hombre". A la sazón
tenía yo doce años: estudiaba entonces las humanidades
en un pueblo de la Mancha, Almagro, y luego, pues, todo el currículo
dominicano, en Granada, Madrid y Roma.
¿En
cuáles apostolados has visto realizada tu vocación
con mayor plenitud?
Te
voy a decir: Mi apostolado dominicano, lo que he podido vivir, y
lo que he podido transmitir es algo que me satisface plenamente.
En primero lugar, te diré, porque la Orden dominicana valora
mucho la persona humana, y yo tengo verdadera pasión por
colaborar con el creador para que aquello que él creó
y que desde el principio consideró tan bueno, no se deteriore:
es decir la persona humana.. Quero ayudar a que la persona se conozca
Permíteme explicarte desde dentro, que encuentre la felicidad
con aquello que el Padre y creador le dio, para que lleve cada quien
a plenitud todo lo bueno que hay en su persona. Esto s lo que me
hace sentir realizado como fraile dominico, cultivar tu inteligencia
hasta el punto de poder dar razón de las cosas que hace y
por qué las hace. Que cultive su inteligencia pero también
su corazón".
Yo
creo que esto es lo que estamos haciendo lo dominicos predicando
el Evangelio de la Gracia y de la Verdad, con bondad y con amor.
¿Tú
estuviste en Cuba varios años, cuáles fueron tus experiencias
con el pueblo cubano?
Conocí
la Isla de Cuba cuando era provincial de Andalucía, en 1986.
Hay que explicar que allí tenemos tres??? casas encargadas
a esta provincia. Tuve oportunidad de viajar a la Isla, siempre
haciendo escala entre los mexicanos a los que hay que reconocer
su generosidad, Siempre llevaba las maletas repletas: una vez en
la aduana el agente que revisaba las maletas, me pregunto que por
qué traía yo ocho velices, y le respondí: "soy
religioso y vengo a ver a mis hermanos". Que trae allí:
"Todo lo que pude respondí sencillamente". El agente
sólo reparó en una estatuilla del niño Dios
sobre la cual comentó: " Con lo que a mi me gusta todo
esto" (refiriéndose sin duda a su vida de fe). Por eso
vuelvo con tanto gusto a la Isla.
Fui
recibido siempre con amabilidad y me fui metiendo poco a poco en
la vida del pueblo. Como provincial envié a Cuba a todos
los frailes que pude, y después, me fui yo mismo a vivir
allá el año 1993. Esto fue para mi una hora de gracia.
Una enorme gracia que duró casi ocho años para poder
conocer un poco al pueblo de Cuba. Es un pueblo cordial, generoso,
solidario, con una enorme capacidad afectiva, y un deseo de comunicar,
de aprender, de intercambiar. Tuve la fortuna de relacionarme con
un pueblo muy respetuoso y de insospechadas cualidades. Suficiente
para hacer mi estancia entre los cubanos un momento feliz de mi
vida. Tuve el espacio de hacer lo que un predicador del Evangelio
desea hacer. Quise a la gente y la respuesta reciproca, estoy convencido
no fue de menor intensidad.
Otro
tanto tengo qué decir de los sacerdotes y de los obispos,
con los que tuve estrecha relación, recién llegado
me invitaron a dirigir los ejercicios para todo el clero de la Isla,
una experiencia por demás gratificante. Nunca pude olvidar
tal distinción de forma que cando me despedí, dije
a los obispos: "Estoy sumamente agradecido, por la confianza
que en mí han depositado, de poner en mis manos la delicada
cuestión de impartir unos ejercicios al clero"
En
la Habana
Hemos
abierto todos los espacios del convento a todo el pueblo. En el
convento de san Juan de Letrán tenemos un letrero que con
palabras de José Martí dice: "Los amorosos dominicos,
siempre buenos, ¡hasta para América buenos!" Es
un lugar donde ser recibe a las personas, un espacio de reflexión,
donde nadie está excluido, han participado ya personas de
todas las culturas, de diversas mentalidades, de la Iglesia, de
la política de la cultura, del mundo sincrético, de
otras confesiones
. Yo creo que San Juan de Letrán,
como se le conoce al Convento de Santo Domingo, se ha convertido
en un lugar de reflexión y de encuentro.
Los
dominicos de hoy, en Cuba
En
este momento (julio de 2001) hay solamente ocho frailes dominicos
en toda la Isla: En la Habana estamos en San Juan de Letrán
y atendemos la parroquia del Vedado y al Iglesia del Sagrado Corazón
de Jesús. También atendemos una Iglesia en Trinidad,
Provincia de Sancti Spíritus que ya pertenece a la Diócesis
de Cienfuegos. Actualmente tenemos tres novicios en haciendo su
noviciado en el convento de santo Domingo de santa Fe de Bogotá
y tres postulantes a quienes acompañamos en el esclarecimiento
de sus decisiones.
¿Que
puede ofrecer la Orden de Predicadores al pueblo cubano?
La
orden ofrece ya a todos en san Juan de Letrán lo que somos
y lo que hacemos. En primer lugar un lugar de encuentro par las
personas que necesitan orar, intercambiar opiniones o sencillamente
buscan un poco de tranquilidad y paz. Pues la vida en la Habana
es muy agitada; hay muchos problemas, el bloqueo ha perjudicado
mucho al pueblo. Por eso separamos un espacio para acoger a las
personas y conversar.
En
ese espacio, cuando me preguntan quién es Jesús de
Nazaret, yo les doy como contestación, quién es Jesús
de Nazaret para mí. Le comunico lo que él hizo, lo
que dijo. Por decirlo en breves palabras un servicio a la verdad.
Tenemos una biblioteca donde todo los días llegan treinta
o cuarenta personas. Está abierta desde las 9:00 hasta las
21:00, y al menos recibimos cuarenta visitas diarias. Cerramos la
biblioteca los sábados y domingos pues esos días estamos
dedicados al celebración de los sacramentos. Como hemos dicho
tenemos tres parroquias y tres comunidades que no son parroquia
en la Habana En Trinidad, tenemos trabajo urbano pero también
rural pues salimos a evangelizar también en los bohíos.
Cómo
recibes a los que desean ingresar en la orden
Para
ser dominico es muy importante la sinceridad y la recta intención
de buscar a Dios. Pedimos que los jóvenes que desean ingresar
en la orden sean respetuosos de las opiniones de los demás,
que se muestre abierto a las opiniones de los otro, y que se transparente.
Les pedimos llegar a la madurez de ser capaces de convivir con otros
jóvenes en armonía, compartiendo responsabilidades
y colaborando en las obligaciones comunes. Como todo mundo sabe
en la orden la inclinación por el estudio; es muy importante
y que sean capaces de llegar a pensar por sí mismos. Es necesario,
por último, que sean conscientes de que hay que regalar la
vida sin exigir más que la pobreza en el seguimiento de Jesús.
¿Qué
futuro le ves a la Orden en Cuba?
Yo
creo que nuestro futuro está en la confianza en Dios. Yo
creo en los que creen, pero también creo en los que buscan,
aunque no crean. Creo en todo aquel que trabaja por hacer el mundo
más humano, más cristiano. Yo veo el futuro en la
reconciliación.