Última actualización :
2001-08-10

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Entrevista de la hermana Jean-Therese Vauhkonen O.P.

Monasterio de Orbey, (Francia)

Entrevista hecha por Luis ramos, o.p.

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Sor Jean Therese nació hace cuarenta y seis años en Helsinki, Finlandia. En este país, con mayoría protestante, la Iglesia católica cuenta con siete mil fieles de un total de cinco millones de habitantes. A los dieciocho años se convirtió del luteranismo a la Iglesia católica

¿Porqué te hiciste católica?

Mi familia protestante no era practicante. Siendo niña mis papás me enseñaron a rezar en casa. A los quince años me preparé para hacer mi Profesión de Fe y el 14 de junio de 1970 recibí el cuerpo de Cristo por primera vez en la celebración de la Santa Cena . Fue un día grande. Sentí que efectivamente había tenido un encuentro con Cristo. Reflexioné sobre la doctrina de la Eucaristía y me di cuenta que mi pensamiento coincidía con la doctrina de la Iglesia Católica sobre la presencia real. En la Iglesia luterana las hostias no tienen valor después de la Cena. A los dieciocho años fui recibida en la Iglesia católica tras un año de preparación.

¿Cómo te llegó la vocación de monja?

Después de la preparatoria me inscribí durante un año en la universidad para estudiar lengua francesa. A los veinte años me pregunté que iba a ser de mi vida. La vida religiosa me atrajo.

Había un padre dominico de Finlandia, fray Martti Voutilainen O.P., que falleció recientemente. El me preparó para entrar en la Iglesia católica. Me envió a visitar las Hermanitas de Jesús del P. Foucault y a las hermanas de la Congregación Romana de santo Domingo en Suecia. Allí la hermana maestra de Novicias me preguntó si no había pensado ingresar en la vida contemplativa. Al poco tiempo estaba yo en Francia con las dominicas de Orbey, a veinte kilómetros de Colmar, durante unas semanas, para experimentar su vocación. Pasé un tiempo trabajando y reflexionando en Finlandia, requisito que me habían pedido las hermanas, e ingresé como postulante el primer domingo de cuaresma de 1977, era exactamente el 26 de febrero.

Como monja, estás dedicada a la oración y el trabajo manual. ¿Nos podrías hablar de la oración?

La oración es una cosa muy sencilla. La oración es un asunto del corazón. Me doy cuenta que mi corazón es como el de las demás. Una lucha entre el bien y el mal. Sin la gracia de Dios podría hace cosas horribles. Necesito ser salvada. Soy consciente de mi condición de pecadora.

¿No padeces de soledad?

La oración nos introduce en un proceso de transformación espiritual. Hallamos a Dios y a nuestro prójimo en nuestro propio corazón. Cierta soledad del corazón es necesaria para dar a Jesucristo el primer lugar. Cada persona aspira a ser la persona más importante para alguien más. Yo renuncio a ello. Cristo es el amigo más importante de mi vida.

En el corazón hay un espacio reservado a Cristo que no podemos compartir con nadie.

La soledad representa un valor positivo que me permite hacer presente a Aquél que está presente en mi vida.

¿Cuál es el aspecto más difícil de tu vida?

8La vida común. Se dan heridas e incomprensiones. Nuestra vida común está formada de realidades minúsculas que provocan a veces reacciones desproporcionadas. Si una hermana no me da los buenos días, pienso entonces que tiene algo en contra mía, pero a lo mejor estaba simplemente distraída. Pero al mismo tiempo la vida común es apasionante. Allí se pone en práctica el mandamiento nuevo de Jesús: "Ámense unos a otros como yo los amé".

¿Cambiaste tu forma de orar?

La oración se simplificó. Regresó a lo que era en un principio, pero ganó en profundidad.

Rezo por la unidad de los cristianos . Sufro porque los cristianos no están unidos.

Después de tus votos, ¿alguna vez pensaste en abandonar el monasterio?

La tentación de irme esta de alguna manera presente todo el tiempo. Podríamos hacer otra cosa. Por lo que a mi respecta estos pensamientos han pasado dos tres veces por mi mente sin dejar que se asienten en mi vida. No han hecho mella en mí.

¿Has recibido gracias en la oración?

Si, he recibido gracias que me hicieron avanzar en el conocimiento de Dios. La gracia, la fortaleza y la alegría de vivir la vida tal y como es. La confesión , el sacramento de la reconciliación, es también una oración, un momento importante de gracia.

¿Has descubierto nuevas facetas de la vida de Dios?

Si, por ejemplo, la Trinidad. Al principio me atraía el Padre, de quien todo recibimos. Hay cierta parte de niño en todo nosotros.. El niño tiene una confianza extraordinaria en sus padres. Sucede que el niño piensa que su papá le pueden proteger y darle el mundo entero.

Enseguida , Cristo ocupó un lugar central en mi vida. Es mi amigo. Vivo con Él la espiritualidad nupcial como el matrimonio del que se habla en la Biblia.

El Espíritu Santo es quien ora en nosotros "con gemidos inefables" como nos lo enseña san Pablo El Misterio de la Trinidad me permite vivir la relación con Dios. Dios es Uno. Es relación.

¿Cuál es la diferencia entre una benedictina y una monja dominica?

Es fundamentalmente la misma vocación; entregarse a Dios en la vida monástica. En contraposición, nuestro gobierno democrático nos distingue de las benedictinas. Nosotros renovamos a menudo a las responsables. En el espíritu dominicano buscamos la unanimidad. Las benedictinas permanecen siempre, frente a la Madre Abadesa como discípulas.

Te parece que tu vida es extraordinaria

¿Toda vida es extraordinaria cuando es una entrega?

Mi vida es una vida muy ordinaria. No ocurre nada extraordinario. La gracia de la vocación, el hecho de haber sido llamada, esto si que es extraordinario.

Dirección de la Hermana Jean-Therese:
Monastere des Dominicaines
F 68370 ORBEY
FRANCIA

e.mail: orbey.dominicaines@worldline.fr
Entrevista hecha por Fray Manuel Rivero O.P. (Provincia de Tolosa)

Fotos de Phlip McShane, O.P.

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