¿Cómo
llevar a nuestros hermanos y hermanas el eco de lo que hemos contemplado,
oído, tocado con nuestras manos en Providence? Desde 1220
que los Capítulos se preguntan lo mismo. Aún antes
de la invención de la imprenta se previeron modos para
que los frailes llevaran a sus provincias y comunidades los ecos,
decisiones, el trabajo de un Capítulo General.
En
efecto, cada fraile vocal, debía llevar consigo al Capítulo
General el ejemplar del Libro de las Constituciones de la Provincia.
Los hermanos capitulares con delicadeza y cuidado debían
anotar o introducir en su libro, los cambios votados. Al celebrarse
el Capítulo Provincial los Priores conventuales debían
llevar consigo el ejemplar de las Constituciones de su comunidad
para repetir cuidadosamente la misma tarea. De esta manera indicaban
los frailes su presencia en los Capítulos y llevaban a
su vez la presencia de los capítulos a sus comunidades
comunicándoles materialmente el "eco" de lo tratado
y definido para toda la Orden. Sin embargo, no todos los frailes
hacían su trabajo de "glosadores" o "copistas"
con el mismo esmero. Por lo tanto, se seguía mucha confusión
(no hemos cambiado mucho)
¡Qué
hermosos son los pies de los mensajeros que bajando de la suave
colina de Providence
anuncian la paz y llevan buenas nuevas
a los hermanos! Los "vigías" de las provincias
y conventos nos esperan y anunciarán nuestra llegada con
gritos de júbilo (eso espero): ¡los provinciales
y definidores regresan trayendo consigo un mensaje!.
¿Cómo
podemos de ahora en más responder a la invitación
de fr. George: "please, indicate that you are PRESENT"?.
¿Cómo presentar en nuestras comunidades lo contemplado,
lo visto y oído en este Capítulo? ¿Cómo
presentar al mundo el fruto de estas cuatro semanas de trabajo?
Cuentan
los que saben que los grandes artistas del renacimiento expertos
en pintar "frescos", diseñaban las grandes líneas
de sus obras para que sus mismos discípulos continuaran
el trabajo definiendo y dándole vida y color a los detalles.
De la misma manera, Domingo, nos ha dejado delineados magistralmente
(lo llamaban Maestro Domingo) trazos delicados, fundamentales
que dieron vida a la Orden. Sus hijos e hijas hemos continuado
a lo largo de casi ocho siglos dándole nueva vida y color,
precisando esas pinceladas magistrales en contextos diversos,
a través de lenguajes y culturas diversas, en geografías
y presencias diversas
.
Fra
Giovanni di Fiesole, el Beato Angelico, (como otros tantos artistas)
retrataba en sus obras los frailes de las diversas comunidades
para darle mayor vida y realismo a su arte.
También
nosotros llevaremos a nuestras comunidades las anotaciones y glosas
al margen (la enmienda de ese párrafo, el trabajo en la
comisión, una moción de orden, el artículo
14 invocado muchas veces), Pero además en los textos aprobados
también nos reconoceremos y reconoceremos el rostro de
nuestros hermanos. En ésta petición aparece retratado
el gesto cansado del presidente de una comisión airoso
luego de luchar a brazo partido defendiendo su texto. Textos y
frases diversas; rostros de hermanos y hermanas, sonrisas, ceños
fruncidos, ¡siempre palabras de gracia y verdad!
Durante
este mes, dóciles a nuestra vocación apostólica
hemos querido anunciar la palabra, con ocasión o sin ella,
reprender, ordenar, exhortar, encomendar con toda paciencia y
doctrina
Los
apóstoles, cuenta el Evangelio, "adoraron a Jesús,
sin embargo dudaron". Lo mismo nos ocurre, en sentido análogo,
frente a las decisiones tomadas
Inclinamos la cabeza, aceptamos
obedientes pero también dudamos. Dudamos quizás
sobre la efectividad de las constituciones aprobadas; las comisiones
que se organizarán; el Maestro elegido, las comisiones
que hemos pedido
la eficacia de lo tratado y definido.
Nos
encontramos aquí como cada día -"arriba"-
en esta espléndida Iglesia octogonal de Santo Domingo mirando
al altar de la palabra y del pan de vida, contemplando en los
hermosos vitrales algunos de nuestros santos (y aquellos que el
Capítulo ha pedido que sean canonizados: fray Bartolomé
de las Casas y Sor Teresa Chikaba). Pareciera que en esta capilla
hubiesen quedado cristalizados parte de nuestros anhelos. Abajo,
en el octógono de la sala capitular sin ventanas, la luz
ha pasado a través del rostro de cada hermano y hermana.
¡Imágenes vivientes de Dios!. Uno, dudando, puede
haberse preguntado secretamente en medio de los debates ¿este
hermano es un dominico de verdad?. Sí, responde nuestra
alma serenada: somos verdaderos dominicos, amamos la Verdad contemplada,
profesada, buscada, como se ama una persona
y queremos que
el mundo lo sepa.
Como
los frailes en aquel Pentecostés dominicano (agosto de
1217), nos iremos
como semillas sueltas por el aire. No
es bueno que el grano se amontone y se pudra. El grano debe ser
sembrado "globalmente".
Santo
Domingo, después de largos momentos de contemplación
por la noche, solía pasar y contemplar en el dormitorio
a los frailes para cubrirlos si acaso era necesario. Es un gesto
que revela exquisitas delicadezas maternas.
Llevaremos
grabado en nuestros corazones lo que hemos visto y oído,
lo que hemos tocado: el escenario magnífico del campus
de Providence, el ambiente que nos rodea, la liturgia que fr.
Jim y su equipo han animado, el trabajo de fr. George y sus colaboradores;
los traductores e intérpretes
el espectáculo
magnifico que las discusiones más difíciles nos
han ofrecido a todos.
¡Qué
bueno sería que nosotros ofreciéramos a los hermanos
y hermanas gestos semejantes a los de Domingo!. Quizás
no se nos ocurra recorrer las celdas de los frailes para cubrirlos
de noche (¿los encontraríamos?). ¡Pero sí
podríamos cantar a los hermanos una canción! (¡una
canción de cuna!). Podremos llenar nuestro corazón
con la música de Dios, quizás como muchos provinciales
en estos días, podremos cantar una canción. Serán
estas las glosas que ofreceremos, las notas al margen, los ecos
del Capítulo de Providence. Todos queremos en definitiva
cantar la grandeza del Señor que ha mirado la humildad
de sus servidores.
Durante los pasados nueve años, fray Timothy nos ha invitado
con insistencia a ALABAR, BENDECIR, PREDICAR; ¡a cantar
una nueva canción!. La Providencia (Providence) "despide"
a nuestro hermano como Maestro. Querido Timothy: no te vas, permaneces
con nosotros, eres un fraile Predicador hasta la muerte. Además
serás capitular siempre (salvo que haya otros que piensen
lo contrario y te ciñan la cintura para llevarte quizás
adonde no quieras -será esta la única manera de
que te ciñas la cintura o uses un cinturón- ¿no
crees?)
Nos
has regalado en estos años diversas "notas musicales"
para cantar una nueva canción. Lo hemos querido hacer en
este Capítulo:
DO
Juntos en Misión : Challenges (F / E)
RE Manantial de la Esperanza : Vida Intelectual
MI Libertad y responsabilidad dominicanas : Gobierno-Economía-LCO
FA Promesa de vida : Vida fraterna
SOL Jóvenes en formación : Vocaciones - Formación
LA Santa Catalina, patrona de Europa : Familia Dominicana
SI Una vida contemplativa : Contemplación- Monjas
Te
invitaremos muchas veces, una y otra vez: Play it again Tim!
No
te despido
porque no te vas
Gracias, mi hermano y
amigo. Un argentino sucede con orgullo a su hermano inglés,
como tú has sucedido con orgullo a un gran fraile predicador
un verdadero misionero itinerante irlandés.
Bajaremos
la colina de Providence
seremos semilla suelta por el aire
para sembrar a su vez lo que hemos recogido aquí. Será
una manera nueva de "indicar que estamos presentes".
"Realiza
la función de evangelizador, desempeña a la perfección
tu ministerio" Mis hermanos y hermanas, la Orden es nuestra
Familia y ha sido ella la que nos ha sacado de nuestro mezquino
y selvático egoísmo, la que nos ha encaminado al
servicio de la Iglesia como evangelizadores
Tengamos
siempre conciencia de nuestra misión; tengamos sentido
de las necesidades verdaderas y profundas de los hombres, Caminemos
pobres, libres, fuertes y amorosos hacia Cristo. Cumplamos con
gusto, sencillamente, humildemente, con fortaleza, como voluntad
del Señor, el deber que deriva de las circunstancias en
que nos encontramos. Hagamos pronto, bien y gozosamente lo que
ahora la Iglesia y el mundo esperan de nosotros, aún cuando
supere inmensamente nuestras fuerzas y nos exija la vida.
El
Señor modele nuestra arcilla y nos transforme en ofrenda
para los demás, iluminando y dando calor como la leña
que se quema para el pobre.
Obediente
a fr. Timothy quisiera cantar una nueva canción:
Señor
que nuestra vida sea,
como una quena simple y recta;
para que tú puedas llenarla
llenarla con tu música.
Señor
que nuestra vida sea,
arcilla blanda entre tus manos;
para que tú puedas formarla
formarla a tu manera.
Señor
que nuestra vida sea
semilla suelta por el aire;
para que tú puedas sembrarla,
sembrarla donde quieras.
Señor
que nuestra vida sea
leñita humilde y siempre seca;
para que tú puedas quemarla,
quemarla para el pobre.
Una
manera nueva de "indicar que estamos presentes" ¿no
les parece?
¡La votación esta vez no se cierra,,, vivir los votos
y votar es para nosotros un modo de vida! 